Septiembre marca un cambio de ritmo para muchos negocios de hostelería. Terminan las vacaciones, vuelve la rutina, cambian los horarios de los clientes y también lo hacen sus hábitos de consumo.
Después de semanas de terrazas, comidas más ligeras y mucho movimiento, toca revisar qué funciona, qué productos merece la pena mantener y qué necesita tu negocio para afrontar los próximos meses con todo bien organizado.
Contar con buenos proveedores de alimentación para hostelería puede ayudarte a hacer ese cambio de temporada de una forma mucho más sencilla, toma nota y descubre cómo adaptar tu negocio de hostelería después del verano.
Revisa qué productos han funcionado mejor durante el verano
Septiembre es un buen momento para echar la vista atrás y comprobar qué referencias han tenido más salida.
Puede que algunos productos que incorporaste pensando únicamente en verano hayan funcionado tan bien que merezca la pena mantenerlos. Otros, en cambio, quizá hayan tenido menos rotación de la esperada.
Analizar esas ventas te ayudará a decidir mejor los próximos pedidos y a evitar llenar el almacén con productos que apenas salen.
También es un buen momento para revisar las mermas. Si durante julio y agosto has tenido que desechar demasiadas unidades de alguna referencia, probablemente haya que ajustar cantidades o frecuencia de pedido.
Adapta la oferta al cambio de hábitos
En septiembre empieza a cambiar lo que apetece pedir.
Siguen haciendo días de calor, pero poco a poco vuelven los desayunos habituales, los menús del día, las comidas de trabajo y un tipo de consumo más ligado a la rutina.
Esto abre la puerta a revisar la carta y recuperar productos que quizá habían quedado en segundo plano durante el verano.
Quesos, conservas, embutidos, pescados, aperitivos o productos para desayunos y meriendas pueden volver a ganar protagonismo. La clave está en observar qué busca tu cliente y adaptar la oferta sin complicar demasiado la gestión de cocina.
Aprovecha para ordenar el almacén
Después de una temporada intensa es fácil que el almacén termine algo más desorganizado de lo habitual.
Antes de empezar el otoño conviene revisar fechas, colocar delante los productos que deben salir antes y comprobar qué referencias están acumulando demasiado stock.
Este pequeño repaso permite detectar productos olvidados y planificar mejor las siguientes compras.
Además, mantener un almacén ordenado facilita mucho el trabajo cuando llega el momento de hacer un nuevo pedido.
Planifica los pedidos pensando en los próximos meses
Septiembre también es el momento de dejar atrás la dinámica de temporada alta.
El volumen de clientes puede cambiar y seguir comprando las mismas cantidades que en agosto puede traducirse en exceso de stock y más desperdicio.
Ajustar los pedidos al consumo real y trabajar con proveedores de alimentación para hostelería que permitan mantener un suministro constante ayuda a comprar con más sentido y evita depender de grandes pedidos innecesarios.
Empieza la nueva temporada con todo preparado
Cada época del año tiene sus propias necesidades y septiembre ofrece una buena oportunidad para poner orden después del verano.
En Representaciones Salazar llevamos décadas trabajando junto a negocios de hostelería y alimentación, ofreciendo un amplio catálogo de productos y un servicio de distribución pensado para que nuestros clientes tengan lo que necesitan en cada momento.
Si estás preparando tu negocio para los próximos meses, contar con proveedores de alimentación para hostelería de confianza te ayudará a mantener el suministro, controlar mejor las existencias y afrontar el cambio de temporada con mucha más tranquilidad.

